DESAPARICIONES EN DEMOCRACIA: EL CASO DE SANTIAGO MALDONADO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UN ARCHIVO VISUAL DE LA MEMORIA

El 1 de agosto de 2017 desapareció Santiago Maldonado en Cushamen, provincia de Chubut (Argentina) en el contexto de desalojo de la comunidad mapuche y de una violenta represión por parte de Gendarmería Nacional, fuerza que opera dentro del Ministerio de Seguridad del Poder Ejecutivo. El caso tuvo rápida repercusión social y política, nacional e internacional, así como hubo múltiples actos y manifestaciones en las que el recurso artístico adquirió centralidad.

 

Santiago Maldonado, de 28 años, se había mudado a El Bolsón (provincia de Río Negro), donde apoyó a las comunidades indígenas en su reclamo histórico por la propiedad de las tierras. Según amigos y familiares, fue capturado por la Gendarmería de manera forzada el día de la represión[1]. Sin embargo, las acciones del gobierno tendieron a encubrir a los responsables y, junto con medios de comunicación hegemónicos, culparon a la víctima y demonizaron a los pueblos originarios, calificándolos como terroristas. Maldonado estuvo desaparecido 78 días, hasta que el 17 de octubre del mismo año apareció su cuerpo sin vida en el río Chubut, 400 metros río arriba de donde fue visto por última vez, aparentemente ahogado en el contexto de la represión de la Gendarmería Nacional, discurso sostenido por la Justicia y el poder político.

 

Las intervenciones artísticas y visuales realizadas durante su desaparición, en general compuestas de recursos simples y fáciles de multiplicar, formaron parte de un conjunto de actos políticos que responsabilizaban al Estado por la desaparición. La mayoría de las imágenes que circularon por diferentes medios, como las redes sociales de Internet y las pancartas, se basaron en una fotografía del rostro de Maldonado. Este uso hoy extendido de utilización de una imagen del rostro de una persona buscada, nos remite inmediatamente a la construcción social y política de los retratos de personas desaparecidas que las Madres de Plaza de Mayo realizaron durante la última dictadura cívico-militar de Argentina (1976-1983). Se trataba de fotografía de sus hijos e hijas, tomadas de carnets o de situaciones familiares o sociales, que las Madres portaban en el espacio público, con el fin de identificar el rostro de la persona buscada. Al mismo tiempo, adquirían una función simbólica ligada al reclamo por su aparición con vida y a la visibilización pública de lo que estaba aconteciendo durante la dictadura, situación negada e invisibilizada por gran parte de la sociedad argentina. Además, estas imágenes funcionan hasta hoy como referentes del reclamo hacia el Estado por el reconocimiento de los crímenes perpetrados por sus agentes. Podemos decir que no hay memoria sin imágenes, las que aparecen como necesarias en la medida que ver ayuda a entender, saber, conocer.

 

 Madres de Plaza de Mayo reclamando la aparición con vida de sus hijos

 

La fotografía del rostro de Santiago Maldonado se enlaza con esta memoria de la desaparición y, en particular con su búsqueda, inicialmente con el mismo objetivo práctico que tuvieron las Madres de Plaza de Mayo de hacer visible su rostro. En los días posteriores a la desaparición de Maldonado, tomó cada vez más fuerza el valor de esa imagen como reclamo hacia el Estado, en el mismo sentido que el que había surgido tras la visibilización de los desaparecidos en dictadura. Otra vez el Estado aparecía como responsable de la desaparición y las violaciones a los Derechos Humanos, y el rostro de Maldonado hacía confluir estos sentidos políticos de oposición al statu quo generado por una de las fuerzas del Estado.

 

 Fotografía de circulación pública del rostro de Santiago Maldonado

 

Esta fotografía de Maldonado fue la base de la mayoría de las expresiones públicas visuales que reclamaban por su aparición con vida. Se tomó para la realización de stencils, pancartas, volantes en soporte papel y digital, murales e incluso máscaras que formaban caretas para ser usadas en las protestas.

 

 Fotografía de stencil en la vía pública, La Plata, 2018, por Kaloian Santos Cabrera 

 

Cuando ocurren acontecimientos de este tipo, se crean y difunden imágenes, muchas veces disidentes y antagonistas -es decir, opuestas al discurso de un “otro”, que en general es el poder hegemónico- en circunstancias de manifestaciones, movilizaciones y actos que buscan dar voz y visibilidad a esos hechos, catalogados como injustos, ilegales, autoritarios o abusivos. Así, se combinan textos e imágenes en stencils, grafitis, murales, pancartas, accesorios corporales que acompañan y configuran la manifestación conflictual.

 

 

Mural de Ma Agustina Villalba Palomino, estación de Rafael Calzada, 2017.

 

En las manifestaciones reclamando la aparición con vida de Santiago y que se haga justicia, circularon frases como “El Estado es responsable”, “El gobierno sabe dónde está”, “Macri-Bullrich-Noceti-Gendarmería. El negarlo no los hace inocentes. Ni olvido ni perdón”. El Estado Nacional, en general, y los representantes de los poderes públicos, en particular, aparecen como un “otro” antagonista, culpable de la desaparición -y posterior muerte- de Maldonado. Así, se sostiene que Maldonado no se ahogó por su propia incapacidad para nadar, como ostentó el discurso oficial, sino que primero desapareció tras la violenta represión de Gendarmería -avalada por la Ministra de Seguridad- y luego su cuerpo fue encontrado sin vida.

 

 

Marcha por la desaparición de Santiago Maldonado, Buenos Aires, 2017, por Kaloian Santos Cabrera

 

Estas consignas, en general, aparecen rodeadas de la reproducción de la fotografía de su rostro, lo que le da un peso y una densidad específica al reclamo al vincularlo con una cara, con la singularidad de la persona, y retrotrae la protesta a un campo humano al mismo tiempo que político. Estas fotografías ubican en tiempo y espacio real y actual la desaparición de una persona, así como dan un nombre al significante “desaparecido”. El peso, entonces, está dado, además del tenor de las frases, por la multiplicación de lo singular, la insistencia de lo humano que, con las imágenes, atraviesa las consignas.

 

La pregunta que acompañó la mayoría de las manifestaciones visuales relacionadas con la desaparición de Maldonado es “¿dónde está Santiago Maldonado?”, que parece tener dos sentidos reconocibles: por un lado, refiere a un interlocutor válido, ya sea el gobierno, la Gendarmería o el propio empresario Benetton, es decir que se produce con la intención de ser respondida por quienes son considerados responsables; por otro lado, resuena en el lugar de una pregunta retórica que remite a las desapariciones del pasado reciente, la mayoría de ellos jamás encontrados. Además, se vincula con otras desapariciones sucedidas en democracia, como las de Jorge Julio López[2] y de Luciano Arruga[3], entre otros.

 

 Fotografía de stencil en la vía pública, La Plata, 2018.

 

Las expresiones artísticas sobre Maldonado funcionaron como marcas de memoria, tanto a través del uso de la fotografía de su rostro que remite a las desapariciones durante la última dictadura en Argentina, como en la producción de un archivo visual de la memoria de las desapariciones en democracia. Así, el aporte de estas imágenes a las otras manifestaciones políticas y culturales respecto de este caso, radicó en que los recursos estéticos, referidos a una coyuntura histórica particular, funcionaron como un repertorio de acciones sustanciales para la política en términos de oposición al orden dominante, la comunicación pública, visibilización de demandas y prácticas de solidaridad.

 

 

 

 

__

 

*Doctora en Ciencias Sociales, Prof. en Historia del arte y Lic. en Sociología por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Argentina. Es Profesora de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP e investigadora posdoctoral del Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (UNLP/CONICET). Se especializa en estudios sociales del arte. Ver en: https://www.researchgate.net/profile/Veronica_Capasso

 

**Doctora en Ciencias Sociales y Lic. en Sociología por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Argentina. Es Profesora de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP e investigadora del Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales. Se especializa en estudios sociales del arte, archivos de artistas y estudios culturales.

 

 

 

 

[1] El entorno de Santiago Maldonado creó, al poco tiempo de ocurrida su desaparición, una página web en donde divulgaron noticias, comunicados y todo lo relativo a la causa judicial. Ver en: http://www.santiagomaldonado.com/

 

[2] Julio López, desaparecido desde octubre de 1976 hasta junio de 1979 durante la dictadura del ’76, desapareció por segunda vez el 18 de septiembre de 2006, luego de la condena al genocida Miguel Etchecolatz. López era querellante en la causa y un testigo clave, ya que sus declaraciones involucraban a muchos militares y policías. Todavía hoy sigue desaparecido y no se sabe nada de su paradero.

 

[3] Joven desaparecido en democracia. El 31 de enero del 2009 fue secuestrado por la policía bonaerense en Lomas del Mirador, La Matanza, en represalia a su negativa de robar para la policía. Ninguno de los efectivos acusados fue procesado. Tenía 16 años. El 17 de octubre de 2014 apareció su cuerpo enterrado como NN.

 

 

 

 

 

 

 

 

Share on Facebook
Please reload

Entradas recientes
Please reload

Archivo 2018
Please reload

Buscar por tags