VIGO, DISEÑO, ARTE, PROYECTO,FUTURO

Por Sara Guitelman*


Como diseñar es proyectar, el diseño siempre está lanzado al futuro: preconfigura las cosas -y hoy también las no-cosas- de este mundo, les da forma antes que existan. Tal vez por eso, se ha convertido en las últimas décadas en un campo al que todos miran. Probablemente en coincidencia con la especial preocupación en la filosofía y el arte por el destino común, por la necesidad de repensar cómo vivir juntos e inventarnos –diseñarnos- nuevas formas posibles de comunidad en medio de un presente turbio e incierto. En este sentido, no fue sorpresa que el centenario de la Bauhaus celebrado profusa y universalmente en 2019, reanimara viejos debates en torno al diseño, motivados en la necesidad urgente de recrear aquella utopía de una sociedad igualitaria, de una sociedad mejor donde habitar.


Ya en un texto de 2003, María Ledesma observaba que así como las ciencias sociales no se habían ocupado de la participación del diseño en la configuración del mundo contemporáneo, se registraba por aquellos años un volver la mirada sobre el diseño. Hoy, casi veinte años después, ese incipiente interés se ve ampliado y confirmado en múltiples abordajes del diseño desde el campo de los estudios visuales y los estudios culturales: desde Boris Groys (2014) a Susan Buck-Morss (2009) o Jacques Rancière (2011), entre otros.


Horacio González decía -refiriéndose especialmente a las vanguardias rusas- que el diseño es el invento del siglo XX para resolver cómo el arte podría ser un modo de mejorar la vida. La oscuridad del presente pone de manifiesto que sirvió a otros fines, y que tal como ese sueño se cumplió, estuvo alejado de las ambiciones liberadoras de la vanguardia (Foster, 2004).

Ante este renovado interés por la pregunta diseño para qué, su origen en el campo del arte –sea en el futurismo ruso como propone González, en el constructivismo o en la escuela alemana- creo que ilumina acerca de las funciones del diseño.

Es este interés el que me motivó a trabajar con obra del artista argentino Edgardo A. Vigo quien ya en los años ´50, hizo diseño desde el arte.



Algunas de las muchas marcas gráficas diseñadas por Edgardo Vigo. Muchas de ellas, xilográficas


Pueden leerse en su producción, muchas de las tensiones que se despliegan en torno a la cuestión arte/diseño y una indagación compleja acerca de las posibilidades del diseño “como práctica crítica sobre la cultura”. Vigo se inscribe en ese ejercicio cultural. Es programático en el uso de las formas discursivas de la comunicación visual y sus procedimientos como modo de intervención estética política. Se apropió de medios y procedimientos de diseño para hacer otra cosa desplazada de sus funciones hegemónicas en el systema.


El "systema" coagula rapido la sangre del pueblo, 1972


Inauguró una zona intermedial propia que se constituye en la intersección de múltiples disciplinas entre las que ocupa un lugar central el diseño en tanto es por sí mismo una práctica signada por las hipermediaciones. Propuso una forma de activismo visual político contra el elitismo del arte a través de la producción de imágenes, la construcción redes, la ocupación de espacios locales y formas experimentales de socialización que lo convierten en pionero constructor de escenas de disenso (Ladagga, 2006), de choque con los regímenes de sensorialidad vigentes (Rancière, [2003] 2006).

La desautomatización de los medios de producción en la que se empeña, lo convierten anticipadamente en diseñador siglo XXI: productor, editor, autogestivo, tal vez DJ.

Algunas marcas lo anticipan:

La heterogeneidad de materiales y discursos, la mezcla de lo alto y lo bajo, la gráfica profesional en diálogo con la gráfica popular callejera. De la música a la literatura, de las artes visuales a lo que hoy llamaríamos gráfica expandida.

Los medios de producción alternativos. Desde las múltiples formas del grabado a la encuadernación manual y la fotocopia.

Las formas de circulación heterodoxas, redes constructoras de nuevas sociabilidades. De la comunicación a distancia al museo de la xilografía, del arte correo a los señalamientos.

Su poética podría sintetizarse en la frase “nunca temo a la negrura de la incomunicación”, porque Vigo entreteje su obra desafiando la asociación entre simplicidad, claridad y función comunicativa, y me recuerda un viejo texto de 1973 que hoy tiene enorme vigencia. Se trata de un artículo de Sheila Levrant, una diseñadora, publicado en Iconographic 6. Subrayo la condición femenina, porque encuentro significativo para pensar los diseños de disenso en el presente, que haya sido la de una mujer –en el ámbito dominantemente masculino de aquellos años-, una de las primeras voces que se manifestaron para decir:

Cuestiono cada vez más la conveniencia de la simplicidad y la claridad. El impulso a controlar funciona casi inevitablemente por medio de la simplificación… (p. 288)

Este artículo -decisivo para entender este proceso de transformaciones que se fue gestando a lo largo de varias décadas, con destiempos, diferentes características e intensidades- revela una clave fundamental para dejar abierta la reflexión sobre la incidencia que ha tenido lo que podría denominar, apropiándome del concepto de Rancière, el lugar que empieza a ocupar un sensorium femenino en las transformaciones producidas en el diseño contemporáneo. Levrant de Bretteville lo relata con una metáfora, la de las mantas de patchwork, hechas a partir de muchos centros, con fragmentos ensamblados, como un objeto que proyecta esta experiencia intensiva del tiempo -en disenso con el tiempo lineal del progreso- que viene a romper la lógica de la claridad racionalista.

Puede percibirse casi a simple vista, que lo que hoy llamamos diseño de disenso, está signado por el reacomodamiento de lugares producido por el avance de la participación de las mujeres en el reparto de lo sensible.

Lo que Vigo proyectó y realizó, es lo que hoy retoman de él y de otrxs que como él transitaron ese camino marginal del diseño, las múltiples manifestaciones gráficas feministas: y que excede ya los circuitos alternativos para instalarse e intervenir en el centro de la discusión acerca del para qué del diseño.



Grabado y microediciones autogestivas. Estampa.feminista


Estampa feminista, Olla roja, Bruma, Hay futura, Diseño y diáspora. Menciono solo unas pocas de cientos de colectivas y agrupamientxs en lxs que resuenan paradojalmente las prácticas de Vigo, desde el grabado a la intermedialidad, desde la comunicación a distancia a las publicaciones alternativas.


Vigo usó y resignificó los recursos del diseño convocándolos a un juego audaz, cuyo análisis desde el campo disciplinar específico abre un espacio para indagar caminos poco explorados en la historia del diseño. Una tarea pendiente y necesaria en el estudio de las intrincadas y potentes relaciones entre la gráfica y el arte.

Si coincidimos con Anna Calvera en que aún falta profundizar una reflexión que se ocupe de indagar en qué consiste la actividad del diseño como práctica estética, y preguntarnos “cómo puede, porque de hecho ha podido muchas veces, desempeñar un papel de liberador de lo humano” (Calvera, 2003, p. 18), el estudio de la obra de Edgardo Vigo desde el campo del diseño abre una puerta que nos ofrece una singular perspectiva.



*Sara Guitelman. Diseñadora, Mg. Estética y teoría de las artes (UNLP). Profesora titular Taller de Diseño en Comunicación Visual 1C y adjunta Taller de Diseño en Comunicación Visual 2-5C, Facultad de Artes, UNLP. Investigadora y extensionista. Coordinadora Comunicación Visual, Ministerio de las mujeres, políticas de género y diversidad sexual, provincia de Buenos Aires.



NOTAS

Ledesma, María (2003) El diseño gráfico. Una voz pública. Buenos Aires: Argonauta.

Groys, Boris (2014) Volverse público. Las transformaciones del arte en el ágora contemporánea. Buenos Aires: Caja negra.

Buck-Morss, Susan (2009) “Estudios visuales e imaginación global”. En Antípoda n° 9, julio-diciembre, pp. 19-45. Bogotá: Universidad de los Andes.

Rancière, Jacques (2011) “La superficie del design”. En El destino de las imágenes. Buenos Aires: Prometeo.

Foster, Hal (2004) Diseño y delito. Madrid: Akal

Ladagga, Reinaldo (2006) Estética de la emergencia: la formación de otra cultura de las artes. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

Rancière, Jacques ([2003] 2006) “La política de la estética”. En dossier Otra Parte, n° 9.

Levrant de Bretteville, Sheila (2001 [973]). “Algunos aspectos del diseño desde la perspectiva de una diseñadora”. En: Bierut, M. y otros (comp.) Fundamentos del Diseño Gráfico. Buenos Aires: Ediciones Infinito.

Calvera, Anna (comp.) (2003) Arte¿?diseño. Nuevos capítulos en una polémica que viene de lejos. Barcelona: Gustavo Gili.


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