LOS MAESTROS A REVISIÓN. LOS INICIOS DE LA FOTOGRAFÍA ESTEREOSCÓPICA EN MÉXICO*

 

Day by day the need become greater to take possession of the object –from the closest proximity- in an image and the reproduction of an image.

 

W. Benjamin

 

 

Si bien desde la antigüedad se conoce el hecho que cada uno de nuestros ojos ve ligeramente diferente, es a principios del siglo XIX cuando este fenómeno comenzó a ser investigado con profundidad: ¿si el observador percibe con cada ojo de manera diferente, por qué estos órganos nos ofrecen la sensación de unidad o harmonía? En su momento, Charles Wheatstone (1802-1895) señaló que el cuerpo humano tiene la capacidad de sintetizar la disparidad retinal en una sola imagen. De estas investigaciones se desprende el estereoscopio: un dispositivo que permite ver dos imágenes casi idénticas en una sola dotada de profundidad (fotografía 1); es decir, el estereoscopio produce un efecto de tridimensionalidad.

 

Fotografía 1

Fotografía estereoscópica y visor de mano

Fotografía de Manuel Almazán. Museo Toma de Zacatecas (México)

3 de julio de 2015

 

Al parecer, el francés Julio Michaud fue uno de los primeros editores que difundió la fotografía estereoscópica en México: en 1855 empezó a vender fotografías estereoscópicas de varios edificios de la ciudad de México; sin embargo no existe evidencia que Michaud haya tomado esas fotografías (Debroise, 2005). Según Aguilar (2015), Michaud compró los derechos de autor a terceros para poder venderlas a su nombre; es decir, sólo recurría a los fotógrafos pensando en un proyecto que costeaba por completo y asumía el riesgo de su venta. La historiografía señala a Désire Charnay y Alfred Briquet -también franceses- como los primeros autores de la fotografía estereoscópica en México. En su diario de viaje por este país (1858-1861), Charnay hace mención de este tipo de fotografía entre su equipo de trabajo: 

 

No podía abandonar México sin intentar el ascenso del Popocatépetl, el volcán más alto de América del Norte. Había ahí bellísimas vistas que tomar y, como recuerdo al menos, deseaba reproducir el interior del cráter, el pico y sus alrededores. Fuera de esto, parecía halagador para mi amor propio de viajero el poder tomar fotografías a 17 852 pies sobre el nivel del mar. Así pues, preparé mi equipaje artístico compuesto de una cámara estereoscópica y de diversos productos… (Charnay, 1994: 271).

 

Por su parte, Briquet tomó varias fotografías estereoscópicas de la línea de ferrocarril México-Veracruz alrededor de 1873, año de su inauguración (fotografía 1). En cualquier caso las fotografías de Charnay y de Briquet aparecieron en el libro México pintoresco y artístico el cual fue editado por Michaud a partir de las fotografías de Charnay tomadas en 1858 y reprografías de Briquet tomadas entre 1872 y 1874 (ninguna de ellas estereoscópicas). Según Aguayo (2003), a Michaud en tanto editor le preocupaba más satisfacer una tendencia modernista de la élite consumidora -en consonancia con los intereses gubernamentales- que ofrecer imágenes provenientes de un solo autor y una misma época.

 

Entre los primeros mexicanos que produjeron fotografías estereoscópicas se encuentran Antíoco Cruces y Luis Campa, mejor conocidos como Cruces y Campa. Según declaraciones del mismo Cruces éste había comenzado su carrera como asistente del señor Bacard dueño de un estudio fotográfico de amplia cobertura fotográfica en París [1]. Sin embargo, Patricia Massé señala que sus orígenes son más modestos: Cruces y campa se conocieron en la Academia de San Carlos donde eran compañeros del curso de Anatomía de la estampa. En 1862 inauguraron el establecimiento fotográfico Cruces y Campa en la calle de San Francisco (ciudad de México); probablemente hayan aprendido el oficio de manera autodidacta pues la enseñanza de la fotografía no se institucionalizó en México a partir de 1879 cuando la Escuela de Artes y Oficios incluyó en su matrícula la clase de fotografía (Massé, 1998) [2].

 

Como fotógrafos se especializaron en el retrato de tarjeta de visita aunque también incursionaron en otros géneros y formatos:

 

No fue la especialidad de Cruces y Campa la fotografía estereoscópica aunque llegaron a hacerla. Quizás a solicitud de algún cliente la utilizaron para hacer algunas tomas de la fábrica La Hércules en Querétaro. Tampoco estuvo exenta la prospera empresa del fotografiado de pinturas. Sin embargo, la moda del retrato de tarjetas de visita inclinó a Cruces y Campa a elegir la especialidad del retrato que era la que había garantizado estabilidad profesional a los fotógrafos de la ciudad de México (Massé, 1998: 38). 

 

Fotografía 2

 

Briquet. Entrada del Túnel Nº 16 Boca del Monte, circa 1873. 

Tomada de: http://digitalcollections.smu.edu/cdm/ref/collection/mex/id/2968

fecha de consulta 5 de febrero de 2018

 

 

Otro de los pioneros de la fotografía estereoscópica fue el guanajuatense Vicente Contreras quien inauguró su estudio alrededor de 1872. Su obra se haya impresa en papel albuminado el cual le da un tono sepia característico (fotografía 3). Por otra parte, los formatos en los que incursionó fueron 9x6, 13x10, 16.5x8, 18.5x14 y 19x12.5 aunque la mayoría de sus obras fueron hechas en el formato tarjeta de visita (9x6). En efecto, Contreras se encargó de retratar a la sociedad guanajuatense y en particular a su clase alta como lo deja ver la ostentación teatral de muchas de sus fotografías: “Mandarse a hacer un retrato era uno de esos actos simbólicos mediante los cuales los individuos de la clase social ascendente manifestaban su ascenso, tanto de cara a sí mismos como ante los demás y se situaban entre aquellos que gozaban de la consideración social” (Freund, 1993: 13). De hecho la obra de Contreras fue premiada en la Exposición industrial de Querétaro en 1882, como se ve en el reverso de sus retratos. 

 

Fotografía 3

Reverso de una fotografía de Vicente Contreras, 1872-1892.

Tomada de Lizarraga (2013). p. 26

 

 

Sin embargo, señala Lizarraga (2013), el retrato no fue el único fuerte del fotógrafo guanajuatense pues también incursionó en la estereoscopia:

 

Sus vistas incluyen el paisaje urbano y el paisaje rural, siendo éstas dignas de un estudio histórico-social por la amplia gama de escenas cotidianas que nos ofrecen: un descanso en el jardín principal, mujeres tomando clase de artes, mineros a un lado del tiro de la mina. Sólo se le conocen tomas de la ciudad de Guanajuato. La inscripción que aparece al reverso de cada vista es “Vistas mejicanas por V. Contreras. Plaza Mayor Guanajuato”; y a veces también llevaba otra inscripción de su puño y letra, especificando el lugar o la actividad representada en la imagen (: 27).

 

El éxito del estudio fotográfico de Contreras empieza a decaer debido a la serie de deudas contraídas por la renta de su estudio y casa (el inmueble tenía ambos usos); en 1888 debía la cantidad de 2 040 pesos suma que saldó parcialmente con la cesión de algunos de sus muebles y equipo de trabajo (entre ellos un estereoscopio con vistas de cristal), a pesar de este acuerdo el fotógrafo no pudo mantener a flote su negocio pues decide cerrarlo y trasladarse a Querétaro. También debe tenerse en cuenta que para ese entonces Romualdo García ya había abierto su estudio fotográfico que gozaba de reputación entre los guanajuatenses; es decir la competencia profesional encumbró a García al mismo tiempo que relegó a Contreras.

 

Se ha señalado a Romualdo García como autor de diferentes fotografías estereoscópicas (Córdova, 1998); entre ellas se encuentran albúminas sobre cartón que retratan los estragos de la inundación de Guanajuato en 1905, la construcción también en Guanajuato del mercado Porfirio Díaz hacia 1909 y un rompe olas en Tampico. Sin embargo, estas imágenes no están firmadas por Romualdo ni se asemejan a los retratos en estudio que solía realizar. Además, Claudia Canales (1980) no registra ningún equipo estereoscópico entre las pertenecías de dicho fotógrafo; lo que señala es que a raíz de la inundación de Guanajuato el estudio de García se vio seriamente afectado por lo que tuvo que vender sus negativos en vidrio al padre Mendoza (¿?) un aficionado al cine y la fotografía que hacía placas para verse en estereoscopio. Actualmente se desconocen más datos sobre el padre Mendoza pero muchas de las fotografías de Guanajuato de esa época se conservan en la Fototeca Romualdo García; ahí se encuentran las fotografías Vicente Contreras y muchos otros fotógrafos desconocidos ¿Alguno de éstos fue el autor de las fotografías estereoscópicas atribuidas a Romualdo García?

 

 

 

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*Este texto se desprende de una investigación en curso llevada a cabo por el doctor Gerardo Martínez Delgado y Manuel Almazán.

 

** Manuel Almazán - @ManuelAlmazan17 - Licenciado en historia por la UASLP y maestro en antropología social por el COLSAN. Estudió fotografía en el Centro de las Artes Centenario y el Instituto Potosino de Bellas Artes, este último donde ha expuesto su obra. Forma parte del equipo de traducción y corrección de la Revista Sans Soleil. Estudios de la imagen y actualmente desarrolla su tesis de doctorado sobre el cine silente en México.

 

 

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[1] El Fotógrafo Mexicano (1901), núm. 12, p. 231.

 

[2] Tómese en cuenta que desde 1861 aparece el Manual de fotografía y elementos de química aplicados a la fotografía en la Enciclopedia popular mexicana. Massé, 1998.

 

 

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Bibliografía

 

Aguayo, Fernando (2003). Estampas ferrocarrileras. Fotografía y grabado 1860-1890. México: Instituto Mora.

 

Aguilar, Arturo (2015). “La empresa Julio Michaud: su labor editorial en México y el fomento a la obra de artistas franceses (1837-1900)”. En Relaciones. Estudios de historia y sociedad, vol. XXXVI, núm. 141, pp. 161-187.  

 

Canales, Claudia (1980). Romualdo García: un fotógrafo, una ciudad, una época. Guanajuato: Gobierno del Estado de Guanajuato.

 

Charnay, Désiré (1994). Ciudades y ruinas americanas. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

 

Córdova, Carlos (1998). “El cristal con que se mira. Romualdo García y lo estereoscópico”. En Alquimia, núm. 4, pp. 29-36.

 

Crary, Jonathan (1990). Techniques of the Observer. On Vision and Modernity in the Nineteenth century. Cambridge: Massachesetts Institute of Technology.

 

Debroise, Olivier (2005). Fuga mexicana. Un recorrido por la fotografía en México. Barcelona: Editorial Gustavo Gili. 

 

Freund, Gisèle (1993). La fotografía como documento social. México: Editorial Gustavo Gili.

 

Lizarraga, José (2013). “Del esplendor al ocaso: Las ‘Estampas Mejicanas’ de Vicente Contreras”. En EnGuanajuato. Revista electrónica, núm. 7, pp. 25-28.

 

Massé, Patricia (1998). Simulacro y elegancia en tarjetas de vista. Fotografías de Cruces y Campa. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia.

 

 

 

 

 

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