DES(PLIEGUE): CÓMO SACAR AFUERA LOS DEBATES MÁS PROFUNDOS DE LOS FEMINISMOS

El escenario de la peña está cubierto por extensos ploteos con la sigla y la imagen oficial del Encuentro. La actualización de la tradicional paloma surgió de un concurso promovido por las organizadoras y reunía de forma colorida rostros de mujeres que dan cuenta del trabajo por “la igualdad en las diferencias”. Mucho antes de llegar a la multitud, agolpada delante para protegerse del frío, tres chicas empujan contra la carpeta de cemento un rollo verde que les llega hasta las rodillas bajo la atenta mirada de otra que da un par de indicaciones para no salirse de pista. Todavía les faltan unos cuantos metros por delante de rectángulos tejidos a crochet y dos agujas por manos anónimas que traman estrategias para que la violencia del sistema heteropatriarcal no logre borrar por completo el nombre de las compañeras asesinadas o que murieron tras un aborto clandestino producto de una serie de  omisiones del Estado. Dos pibas que recién llegan al Estadio Único, se agachan para ver la caligrafía de uno de los retazos que tiene “un aire a la letra de su abuela”. Cuando se dan cuenta que están agachadas hace un rato, tiran la cola al suelo y se ríen encorvado la cintura hacia atrás.

 

Bandera de Tejiendo Feminismos

Fuente: Tejiendo Feminismos

 

 

 Cuadrados verdes de crochet

 

 

La marcha de cierre del 34º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires recorrió tres kilómetros a paso corto e interrumpido por las paradas, corridas, atajos y bifurcaciones que variaron un recorrido siempre en discusión hasta el primer segundo mismo del inicio. Durante tres días (12, 13 y 14 de octubre de 2019), se realizaron talleres multitudinarios con más de 80 ejes de conversación, una inmensa Peatonal Feminista y Feria Pluridisidente y un circuito cultural que, en este caso, involucró a veinte espacios en distintos puntos de la ciudad. En el espacio público no solo aparecieron las diversas corporalidades que encarnan las formas de existencias que forman parte del movimiento político sino que fue intervenido por una multiplicidad de propuestas estéticas que retoman y exponen el desacuerdo, las tensiones y las disputas en la construcción de una agenda de luchas.

           

Pero, ¿qué sucede con las expresiones que no se pueden enrollar y se van con “las encuentreras”[1] sino que se quedan adheridas a la ciudad? El recurso visual acompañó el recorrido de la movilización, refiriendo a diversos cuestionamientos -como la crítica al cuerpo heteronormativo, la maternidad como una condición deseada, la uniformidad del lenguaje, etc.- y demandas -como el aborto legal, gratuito y seguro y el derecho a circular por la ciudad libremente y sin miedo, el rol de los activismos trans, por ejemplo, en la dictadura del ‘76, entre otros-. La visualidad, como objeto de la cultura visual, se encuentra delimitada y cargada de discursos y prácticas que la condicionan históricamente. La cultura visual construye  significado  a  partir  de  lo  visual  y  al  hacerlo  produce  cultura e identidad tanto individual como colectiva, siendo, la imagen, además, un espacio de lucha ideológica. Las imágenes, entonces, proporcionan gran cantidad de información que, en este caso, remitieron a algunos de los planteos en elaboración dentro los feminismos.

           

En este sentido, cabe pensar a lo largo y a lo ancho la proliferación de expresiones de los feminismos en los últimos cuatro años[2]: en tanto representaciones de los conflictos y las disidencias en los colores, corporalidades y tendencias que podrían convertirse en querellas como sugiere María Pia López (2019), no para fragmentarse sino para evitar alojarse en la comodidad de lo idéntico. Asumiendo el desafío de hacer lugar a la multiplicidad que moviliza lo colectivo cuestionando las lógicas de la representación desde la incorrección política que empujan los límites de lo posible.

 

A la vez, desde un análisis más coyuntural, las imágenes aparecen como llamados de atención o provocaciones sobre lo construído a partir del 2015, que fue (re)presentado  como homogéneo y aparece en el escenario del Encuentro como un fenómeno complejo con desacuerdos, disputas y tensiones propias de un movimiento que se organiza políticamente, en este caso, en dos posicionamientos contrapuestos: la Comisión Organizadora y la Campaña Somos Plurinacional. Estas dos vertientes asociadas al acontecimiento, organizan ejes problemáticos preexistentes como la reducción al feminismo “de las bellas”[3], ciertas corrientes biologicistas y el reconocimiento de una relación entre los cuerpos y las políticas extractivistas. Mesyngier y  Greco (2019) recuperan la historia del encuentro a la luz de este conflicto visual. En la disputa por el cambio de nombre del Encuentro, las integrantes de la Comisión Organizadora, pertenecientes al PCR (Partido Comunista Revolucionario), explican en un comunicado por qué se oponen a nombrar a travestis, trans, no binaries: “[El colectivo LGTIBQNB+] en los Encuentros Nacionales de Mujeres tuvieron un lugar para expresarse y este le abrió sus puertas y las y les abraza y alberga. Pero no es correcto que las mujeres terminemos diluidas en el cambio de nombre y perdamos la hegemonía de este Encuentro que supimos construir y masificar desde hace 34 años”. En junio de 2019, tres meses antes del 34º Encuentro, un grupo armó paralelamente la campaña Somos Plurinacional, denunciando exclusiones y discriminación.

 

 Recorridos de las marchas

 

En relación con las imágenes que acompañaron el recorrido, mencionaremos a continuación algunas de las que quedaron adheridas al paisaje de la ciudad vinculadas a los cuestionamientos y demandas, tal como propusimos al comienzo. Una de las demandas más importantes que se visibilizó durante el evento fue el reclamo por la legalización de la interrupción legal del embarazo. Durante los días del Encuentro, la ciudad fue copada por los pañuelos verdes de la Campaña por el Aborto Legal atados en las muñecas, como tops anudado en la espalda, colgado en carteras o mochilas, en cochecitos de bebé. etc. Como relata Muzi (2018) el pañuelo verde en forma de triángulo, una prenda textil mínima, surgió en Argentina en el año 2003 en la ciudad de Rosario durante la Campaña Nacional por el derecho al Aborto, constituyéndose en un objeto que pasó a identificar(se) con la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos. El pañuelo verde, entonces, se instituye como “ícono, señal, estandarte, emblema, insignia, símbolo, marca”. En el caso de la marcha, se realizó una pegatina en las paredes que invitaba a les transeúntes a contar sus experiencias bajo la pregunta “¿A vos quién te cuidó? ¿Y vos a quién cuidaste?”, escribiendo las respuestas sobre un triángulo verde que emula el pañuelo de la campaña.

 

 

Algo que estuvo presente y llamó la atención fue el vínculo entre el pasado reciente y el momento actual, construyendo una “genealogía que transcurre desde el pañuelo blanco de las madres hasta el pañuelo verde de las pibas”[4]. Así, los rostros de las desaparecidas durante la última dictadura cívico-eclesiástica-militar estuvieron presentes siendo sus fotos en blanco y negro intervenidas con pañuelos verdes y violetas. Fueron las hijas de la Agrupación H.I.J.O.S. (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) quienes emprendieron la acción, participando así, por primera vez, del Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans. El procedimiento de intervención de las fotografías había sido utilizado ese mismo año en la acción denominada Comparsa Drag realizada durante la marcha del aniversario del 24 de marzo generando controversias.

 

 Fuente: LATFEM

 

Otra imagen que pudo verse en el trayecto de la marcha refirió a la idea de empujar los límites del lenguaje, es decir, modos de enunciación que rompen el binarismo de género. En este sentido, el lenguaje inclusivo plantea no solo salir de la exclusividad del uso masculino sino tampoco obligar a optar por lo femenino como única alternativa. Esto último visibiliza que la denominación femenina no incluye a todes, algo que, como mencionamos antes, se le criticó a la organización del Encuentro.

 

 

Por último, también aparecieron imágenes vinculadas a la crítica del cuerpo hegemónico bajo la consigna “Tener miedo de engordar es gordofobia”, interpelando a todas las encuentreras más allá de las responsabilidades asignadas en los primeros estudios de género a los medios de comunicación y el sistema médico tradicional. Durante el Encuentro, se realizó por cuarta vez el taller Hacer la vista gorda que surgió por iniciativa de las activistas y es uno de los que más creció en asistencia.

 

 

 

En suma, los recursos visuales utilizados durante la marcha realizada en la ciudad de La Plata en el marco del 34º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries, referidos a una coyuntura histórica particular que atraviesa nuestro país, funcionan como un repertorio de imágenes que políticamente se oponen a las máximas del sistema heteropatriarcal y aperturan un horizonte con nuevas posibilidades.

 

 

___

 

*Licenciada en Comunicación Social por la UNLP y doctoranda en Ciencias Sociales, becaria doctoral CONICET en el Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS) | CONICET. Sus trabajos vinculan la comunicación con las teorías sociales de afecto y los análisis críticos del giro corporal. Mail: danielacamezzana@gmail.com

 

**Doctora en Ciencias sociales, Prof. en Historia del arte y Lic. en Sociología por la UNLP, becaria posdoctoral CONICET en el Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS) | CONICET. Sus trabajos vinculan Sociología e Historia del arte con acción colectiva y teorías sociales de los afectos. Ver en: https://www.researchgate.net/profile/Veronica_Capasso. Mail: capasso.veronica@gmail.com

 

 

[1] Se autodefinen “encuentreras” a las asistentes a los Encuentros Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries.

 

[2] Se considera el año 2015 en Argentina como un momento de irrupción masiva de los feminismos.

 

[3] Un abordaje de la cuestión está presentes en la nota “Mi amiga tuerta y el feminismo de “las bellas” Disponible en https://latfem.org/amiga-tuerta-feminismo-las-bellas/

 

[4] En “La revolución de las H.I.J.A.S.”, disponible en https://latfem.org/la-revolucion-de-las-h-i-j-a-s/?fbclid=IwAR1NabT83nkbZYqrL_e1tW75WpMEmBEh_FS3-_DOE6eA1nYlUJT1VAcb8dc

 

 

Referencias bibliográficas

 

López, M. P. (2019). Apuntes para las militancias. Feminismos: promesas y combates. EME: La Plata

 

Mesyngier, L y  Greco, J. (2019). “El feminismo, ese lugar incómodo”, Anfibia. Disponible en: https://revistaanfibia.com/cronica/feminismo-ese-lugar-incomodo/

 

Muzi, C. (2018) “La historia del pañuelo verde: cómo surgió el emblema del nuevo feminismo en Argentina”, Infobae. Disponible en: https://www.infobae.com/cultura/2018/08/05/la-historia-del-panuelo-verde-como-surgio-el-emblema-del-nuevo-feminismo-en-argentina/

 

 

 

 

Share on Facebook
Please reload

Entradas recientes
Please reload

Archivo 2018
Please reload

Buscar por tags